EL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE

Entonces dijo Manoa al ángel de Yahvéh: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel de Yahvéh respondió: ¿Por qué preguntas mi nombre, que es admirable?" Jueces 13:17-18.

¿Pero porque hace falta conocer el nombre de Dios? ¿Qué hay en un nombre?

Algunos Catecismos declaran que "El principal propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutarle para siempre." Pero como podemos hacer esto si no le conocemos.

El nombre de Dios es Admirable (lit. "El nombre de Dios es milagro, es maravilloso" Is.9:6). A través de los siglos, los hombres han clamado el nombre de Dios para buscar consuelo, refugio, paz, gozo, esperanza, dirección, perdón, restauración, nueva vida. Pero también han invocado ese nombre de forma ligera y vana, irrespetuosa y necia.

Por tanto, preguntémonos cuál es nuestro corazón ahora que vamos a adentrarnos en la revelación de Su Nombre. Sí, porque El Nombre tiene que ser revelado a nosotros.

¿Por qué quiero conocer Su Nombre?, ¿qué busco?, ¿soy consciente de la responsabilidad que conlleva conocer el Nombre de Dios?, ¿en verdad confío y creo en ese Nombre?, ¿moriría por él?, ¿vivo para él?, ¿deseo ser confrontado, quebrantado y transformado en el proceso de conocer el bendito Nombre de Dios?, ¿realmente me dejaría consolar por el dueño de ese Nombre?

¿O lo que busco es más conocimiento sin un corazón comprometido? ¿Más información, pero no intimidad con Él? ¿Algo nuevo y reconfortante, pero sin asombro ni temor reverente? ¿Atractivo, brillante y entretenido pero sin dar el honor debido a Su glorioso Nombre?

Manoa preguntó el Nombre del ángel de Dios (el ángel era una teofanía del Señor) y junto con su pregunta puso sus condiciones: "Dime quién eres y veré si me conviene honrarte después de que cumplas lo que dijiste".

Si queremos conocer el Nombre de Dios, lo primero que debemos hacer es renunciar a nuestras condiciones y abrazarnos a las condiciones de Aquél que es poderoso para guardarnos aún de nosotros mismos.

Conocer el Nombre de Dios es conocerlo a El. Dios desea ser conocido, pero El no se revelará a nosotros a menos que estemos dispuestos a adorarlo y a permitirle intervenir en nuestras vidas.

No podremos amar a Dios si no lo conocemos, no lo conoceremos si no hay en nuestro corazón y en nuestra vida un temor santo hacia El, y no podremos temerle y conocerle hasta que lo amemos profundamente.

"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quién has enviado" Juan.17:3

¿Qué hay en un nombre?

La sociedad moderna le da poca importancia al significado de un nombre. Los padres nombran a sus hijos como ellos mismos o como a un ser querido o quizás con el nombre de un personaje famoso o una combinación de letras que riman bien. Sin embargo, los nombres sí significan algo. Y lo ideal sería que ese nombre correspondiera directamente a la persona a quien le fue designado. Por ejemplo, el nombre de Laura significa victoria o victorioso, ya que en la antigüedad se les premiaba con una corona de laurel a aquellos que realizaban una hazaña notable. Lo mismo pasa con los nombres de pueblos, ciudades o zonas geográficas específicas. Por ejemplo, Escazú, Costa Rica, significa "piedra de descanso". Los nativos del lugar lo nombraron así porque al pasar de una valle a otro tenían que cruzar una gran montaña llamada Pico Blanco. Obviamente, cuando llegaban al otro lado, se sentaban a descansar en unas grandes piedras que aún hoy se pueden ver. El nombre fue dado hace mucho tiempo y es hermoso, pero es probable que la mayoría de los pobladores de ese sitio ignoren su significado. En el antigüedad conociendo el nombre de alguien daba un vista en los pensamientos y vida. En el contexto de Dios nos deja ver como es y quien es. Nos deja ver su amor y justicia.

Vemos: Natanael (Dios ha dado o regalo de Dios) Juan 1:45-51; Samuel (nombre de Dios, oído por Dios o un nombre santo) 1 Samuel 1:20; Pedro (piedra) Mateo 16:18; Jesús (Él salvará a su pueblo de sus pecados) Mt1:21; Juan, hermano de Jacobo (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa hijos del trueno) Marcos 3:17.

Filipenses 2:9-11 dice "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre."

Bueno, está claro que algo quiere comunicarnos o revelarnos Dios con su nombre así que veremos que hay en un nombre.

1. El que da el nombre es superior al que lo recibe.

  • Adán mostró dominio sobre los animales a nombrarlos. Gen 2
  • Faraón mostró su domino sobre el rey conquistado. 2 Reyes 23:34
  • Los padres al nombre a su bebé.
  • Cuando el que da el nombre lo hace significando que dos ya están juntos en uno. Unos esposos Is 4:1; el pueblo de Israel se llama por el nombre de Dios y llega a ser el pueblo santo de un Dios Santo. Deuteronomio 28:9-10; Mateo 28:19 estamos bautizados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" que significa que ya tenemos nuevo dueño, pertenecemos a Dios.

2. El nuevo nombre dado es la persona en sí.

  • El nombre revela la personalidad de la persona.

Éxodo 33:12 "...además has dicho: "Te he conocido por nombre, y también has hallado gracia ante mis ojos." Dios hace asociación del nombre de Moisés con su personalidad. En Los Salmos hay muchas asociaciones entre el nombre de Dios y sus características – refugio, fidelidad, amor, misericordia, santidad etc. Se puede adorar, alabar, blasfemar, amar, considerar, temer, proclamar, bendecir el nombre de Dios.

Esto nos muestra que no debemos tomar los nombres a la ligera, pues muchas veces el nombre nos proporciona una información valiosa acerca de una persona o de un sitio.

Y esto es igualmente cierto para Dios. La Biblia se refiere al Creador a través de diferentes nombres, cada uno de los cuales revela algún aspecto del carácter del Señor o su relación con nosotros. Desgraciadamente los traductores de la Biblia, simplemente tradujeron su nombre como "Dios" o "Señor. Pero, en los manuscritos originales, tanto en hebreo y griego, los diferentes nombres de Dios aparecen como en realidad fueron escritos.

En el principio...

Cuando Dios caminó con Adán y Eva en el Edén, ellos conocían el Nombre de su Creador, porque conocían a su Señor íntimamente. Pero no tenían que llamarlo o invocarlo en oración, pues Dios era su compañero cada día. Sin embargo todo cambió cuando desobedecieron. Y aún así, fue hasta el nacimiento del nieto de Adán cuando "entonces los hombres comenzaron a invocar el Nombre de Yahvéh" (Gen.4:26). ¡Por doscientos treinta y cinco años, a pesar de la Caída, los hombres no tuvieron la necesidad de llamar a Dios por nombre, pues estaban muy conscientes de su presencia!

Pero ahora, si queremos tener algún compañerismo con Dios, debemos apartarnos para orar y clamar su Nombre. Esto ha sido igual para todos los hombres desde la época de Enós hasta nuestros días. Y es por eso que a partir de entonces Dios tuvo que recordarle una y otra vez al hombre quién era Él, porque el hombre antes como hoy, olvida fácilmente quien es Dios.

De ahí que Dios decidió revelarse al hombre a través de su Nombre o mejor dicho, de sus diversos nombres. Pues ninguno de ellos puede describir cabalmente toda la plenitud de quien es Él, pero nos permiten ver su carácter, naturaleza y magnificencia. (Como en el caso de David que se conocía como Esposo, Padre, Hijo, Pastor, Rey, Profeta, Poeta y Músico)

NOMBRES BÁSICOS

Él – traducido como "Dios" o "dios" unas 250 veces y significa un dios verdadero o falso. Es muy general. Es un nombre propio. Deut 5:9 "..yo, el Señor(Yahvéh) tu Dios(Elohim), soy Dios(El) celoso,..."

Él Elyon – traducido como "el Altísimo" Números 24:16. Es el titulo que Melquisedec conocía para adorar a Dios.

Elohim – plural de Él y significa una deidad suprema. Traducido como "Dios" unas 2570 veces. Es un nombre común. Su equivalente en griego es Theos.

Jehová o Yahvéh – traducido como "el Señor". Es un nombre propio. Estrictamente hablando es el único nombre de Dios. Viene del verbo "ser".

Estos nombres no se puede intercambiar y no son idénticos. Tienen usos distintos. Gen 27:20 "...Porque el Señor(Yahvéh) tu Dios(Elohim) hizo que así me acaeciera." Gen14:18-20 "Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino, él era sacerdote del Dios Altísimo(Él Elyon). Y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo(Él Elyon), creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios altísimo(Él Elyon) que entregó a tus enemigos en tu mano." Gen14:22 "Y Abram dijo al rey de Sodoma: He jurado al Señor(Yavéh), Dios Altísimo(Él Elyon), creador del cielo y de la tierra.

ELOHIM, UNO QUE ESTA BAJO PACTO

El primer nombre que veremos es Elohim. Este es el único nombre de Dios que aparece 32 veces en Génesis capítulo 1. Y unas 2570 en el Antiguo Testamento, aunque no en todas ellas se refiere a Dios, sino también a otros dioses.

¿Cómo sabemos cuando se está hablando del Dios vivo, y cuando de falsos dioses, si se usa "elohim" para ambas situaciones?

Elohim es un nombre plural, que cuando se usa para el Dios verdadero va acompañado por verbos y adjetivos en singular y que en ese contexto siempre significa UN SOLO DIOS, cosa que no sucede cuando se trata de los "otros elohims".

Por esto, al comienzo del relato bíblico, Dios mismo nos deja ver su sustancia divina al revelarnos su Nombre, preparándonos para vislumbrar el misterio de la pluralidad en Él, la Trinidad. Dios es el que dice en su Palabra: "No hay dioses conmigo" (Dt.32:39) y "no hay Dios fuera de mí" (Is.45:5); pero también declara: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (Gen.1:26). Lenguaje misterioso este, pero no es el único pasaje, pues la Escritura contiene muchos textos parecidos: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud", literalmente dice: "Acuérdate de tu Creadores" (Ec.12:1). Igualmente, "Y ninguno dice: "¿Dónde está Dios mi Hacedor?", que en hebreo dice realmente: "Dios mi Hacedores" (Job. 35:10). Y otra vez, "Alégrese Israel en su Hacedor" es, literalmente, "en su Hacedores" (Sal. 149:2).

Significado de la palabra Elohim

Los eruditos aseguran que el nombre proviene de dos raíces, que en sus orígenes más antiguos se entrelazan:

1) "EL", significa "poderoso, fuerte, prominente". Que a su vez se deriva de "ser o estar enfrente de", "ir a (con sentido de caminar hacia o presentarse delante de) y ser echado hacia atrás en perplejidad y temor (reverente)", "temor y (ser) objeto del temor, reverencia, reverenciar a alguien (en este contexto, únicamente para el Dios vivo)". "Señor, líder, guía". "El que va enfrente", "el que inicia, el que alcanza (extiende sus brazos y manos para alcanzar al otro)", "el que va detrás de (en persecución)".

2) "ALAH", significa "jurar", "pactar". Estar en una relación de pacto o uno que está bajo pacto.

El nombre Elohim nos muestra varios aspectos del carácter de Dios:

Primero, que Él es fuerte, Todopoderoso, para mantener su palabra, pero también para preservar su creación y extender sus brazos para alcanzarnos a nosotros, hombres frágiles y pecadores. El nombre Elohim contiene en sí mismo el mensaje de que Dios es omnipotente, soberano, creador y gobernador, capaz de hacer todo el universo de la nada, de lo que no existía, de lo que no se ve.

Segundo, describe a UNO que permanece eternamente en una relación de pacto, ratificado por un juramento. Esto nos muestra otra faceta del carácter de Dios: Dios ha jurado ser fiel. Pues está bajo la obligación que hizo al juramentarse a sí mismo. Por tanto es impensable que El, habiendo jurado que haría algo, pudiera negar su promesa y dejara de ser fiel no haciéndolo. Fidelidad, ¿a quién? Ante todo, a Sí Mismo. Dios está total y eternamente comprometido a Sí Mismo en divina y eterna unidad y fidelidad. Es decir, Dios tiene una relación en y consigo mismo que, por ser Dios, no puede ser rota jamás. Y después, Dios es fiel a Su creación. Aunque el hombre y el pecado han dañado espantosamente la obra de Sus manos, Dios sigue fiel y ha prometido restaurar todo lo creado otra vez (Ap.21:1).

Tercero, nos deja entrever Su divina sustancia, es decir, la Trinidad.

Es asombroso que en el Nombre Elohim la existencia de UN DIOS TRINO nos sea revelada. En su Hebrew Lexicon (AMG), John Parkhurst, un consagrado creyente y erudito del hebreo que vivió hace más de dos siglos, define la palabra Elohim como un Nombre cotidianamente dado en las Escrituras a la bendita Trinidad. Nombre por el cual Dios se representa a sí mismo bajo la obligación de un pacto para ejecutar ciertas condiciones. Este pacto queda claramente de manifiesto en el Salmo 110:4 "Juró Yahvéh, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre (Jesucristo) según el orden de Melquesidec".

Elohim hizo un pacto no sólo con la creación, sino como Cabeza de la Deidad, hizo ese pacto con Dios Hijo (Jesucristo) y con Dios Espíritu Santo, un solo Dios en tres personas.

¿QUÉ ES UN PACTO?

En una sociedad que ha perdido sus lazos afectivos y sociales, que maneja sus relaciones y las regula a base de contratos, el concepto de Pacto no significa nada. Religión, trabajo, libertad e igualdad son interpretados desde una perspectiva individual. Esto, en el mundo moderno, hace prácticamente imposible desarrollar comunidades con creencias, rituales y tradiciones, pues ese tipo de estructuras afectivas, religiosas y sociales son consideradas como moralistas y represivas.

Sin embargo en sus tratos de Dios consigo mismo y con los hombres, un pacto tiene connotaciones totalmente grandiosas y sublimes. No así un contrato, pues éste es simplemente "el convenio o acuerdo de voluntades para crear, transferir o modificar obligaciones". Un contrato es solo un pedazo de papel que puede ser modificado a voluntad o simplemente ser roto. Pero en un pacto, se entrega la vida.

En Génesis 17:1-4 dice: "Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Yahvéh y le dijo: Yo soy el Dios(Ël) Todopoderoso(Shaday); anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios (Elohim) habló con él diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes".

En hebreo pacto se dice berit, y significa cortar o pasar entre dos pedazos de carne. La palabra de la imagen exacta de ser cortado por la mitad. En griego es diatheke que se usa 300 veces en el Septuaginta – 30 veces en el Nuevo Testamento. Se usa diatheke en vez de suntheke o entolai – que estan usados 1 vez cada uno en el Nuevo Testamento. Diatheke describe un pacto hecho por un Superior con un inferior – no ha mutualidad. Las otras dos palabras implican mutualidad.

Hacer o "cortar un pacto" de esta naturaleza, era el compromiso más grande por el cual dos personas se podrían comprometer. Este tipo de pacto se usaba en ocasiones cuando dos jefes tribales querían hacer un tratado de paz entre sí, o querían defenderse mutuamente, o deseaban demostrarse su amor y confianza el uno por el otro como hermanos. Cortar un pacto significaba una total, absoluta e incondicional entrega entre los pactantes. Pactar era dar la vida para defender al otro, pero también era morir en caso de que uno de los contrayentes fuera infiel a su palabra.

Invariablemente al "cortar un pacto" se celebraba una solemne ceremonia donde los pactantes intercambiaban:

- Sus armas.

- Sus vestiduras.

- Sus nombres.

Al hacer lo anterior se estaban diciendo uno al otro: "Deposito en ti mi fuerza (las armas), mi sustancia (sus vestiduras) y mi identidad (sus nombres)".

Enseguida proclamarían las bendiciones que vendrían si el pacto era mantenido fielmente. Pero en caso de que el pacto fuera roto por cualquiera de los dos, también se anunciaban las maldiciones.

El siguiente paso en la ceremonia era "cortar el pacto" en sí, es decir, tenía que haber derramamiento de sangre.

Para tal motivo se traía un animal, que podía ser una becerra, una cabra, un carnero, una tórtola o un palomino. Luego se partía el animal por la mitad y se ponía cada una de las partes frente a frente, aunque a las aves no se las partía. Después los pactantes se quitaban las sandalias y tenían que caminar entre las mitades y mojarse los pies en el charco de sangre. Tanto sus pies como el borde de sus túnicas quedaban manchados al andar por "la senda de sangre", como se le llamaba al sitio donde la sangre había sido derramada.

Otras veces los pactantes se cortaban los rostros o los brazos y luego tallaban sus mejillas una con otra, o sus brazos, de manera que su sangre se mezclara. En otras ocasiones, dejaban que de las heridas abiertas chorreara su sangre en un cuenco mezclándose, indicando así que eran una sola sangre, posteriormente cada uno bebía la sangre del recipiente. Para "sellar" el pacto, los pactantes se restregaban la herida con ceniza, de manera que quedara una cicatriz permanente e imborrable. Posteriormente levantaban un "memorial" que testificaba a ellos y a quienes lo vieran lo que habían hecho. Por último, se sentaban juntos a la mesa y era servida la "comida del pacto". Durante esta fiesta las familias y amigos de los pactantes se gozaban con cantos y danzas para festejar el pacto celebrado.

A la luz de lo anterior no es difícil entender por qué Abram (más tarde Abraham) se postró sobre su rostro... ¡cortar un pacto con el mismo Dios! Para este anciano patriarca "cortar un pacto" con Elohim significaba que el Dios del universo se estaba ofreciendo a sí mismo como su escudo, su defensor y su fortaleza. Y no solo se ofrecía Dios a Abram sino a todos sus descendientes. Además prometía bendecirlo, prosperarlo y darle toda la tierra de Canaan y que esta bendición sería también para su posteridad.

Es muy importante notar que en ese pacto que Elohim cortó con Abram, Elohim hizo algo más para enfatizar la seriedad de lo que habían realizado. Elohim cambió el nombre de Abram. Yahvéh Elohim puso una "h", el sonido gutural y exhalado de su propio nombre YAHVÉH, en el propio nombre de Abram. Desde ese día en adelante sería conocido como Abraham. Pero paso algo más: Dios también modificó su nombre. Desde entonces se hizo llamar el Dios de Abraham. Más tarde el Señor confirmó su pacto con Isaac y Jacob. Y desde hace más de 3500 años, Dios es conocido como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

En el pacto que Dios hizo con Abraham, Dios le dijo al patriarca: "Anda delante de mí y sé perfecto". El Señor le estaba diciendo a este hombre: "Abraham, se fiel a mí, como yo soy fiel a ti". Y mostrando su corazón, Dios caminó "descalzo" en forma de antorcha de fuego por una senda de sangre (Génesis 15:7-10; 17-18), y cuando lo hacía quedó una promesa eterna: "Esto es lo que va a pasar, si no guardo mi pacto contigo. Voy a pagar con mi vida si se quebranta el pacto. Abraham, te amo tanto, que te prometo que este pacto será valido para ti y para tus hijos. Nunca quebrantaré mi pacto contigo. Estoy dispuesto a dar mi vida para que los comprendas".

Abraham y sus hijos rompieron y olvidaron el pacto (igual que nosotros), y Elohim, que sabía que eso ocurriría, cumplió su promesa entregando su propia vida, su propia sangre como un cordero sin mancha, en la cruz.

El día que Jesucristo fue llevado al pretorio, ya lo habían condenado injustamente a la muerte los sacerdotes que debían adorarlo. Había escuchado una serie de acusaciones falsas y contradictorias. Caifás, el sumo sacerdote, ya le había arrancado la verdad por medio de un conjuro (Mat. 26:63-64), le habían escupido en el rostro, le dieron de puñetazos, lo habían abofeteado y lo habían llevado atado ante Poncio Pilato, el gobernador romano.

Pilato interrogó a Jesús y cuando supo que era de Galilea lo mandó con Herodes, quién al tenerlo enfrente le hizo muchas preguntas pero Cristo nada contestó. Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. De nuevo en el pretorio, Pilato ofreció soltar a Jesús porque no encontraba ninguna culpa en él y porque había una costumbre de que en la Pascua se soltaba a alguien prisionero. Pero el pueblo se negó y pidió que lo crucificaran. Jesús fue sentenciado a los azotes y a la muerte.

Los romanos tenían por costumbre azotar a sus prisioneros, pero aquellos que iban a morir en el la cruz recibían un "trato especial". Se les amarraba de tal forma que quedaban encorvados, teniendo la espalda desnuda. Luego se sacaba un látigo de seis colas, cuyas puntas estaban entretejidas con esquirlas filosas de hueso o de metal o con bolas de plomo. El látigo siempre estaba sumergido en vinagre. El castigo era espantoso y muchos de los reos morían por la flagelación. Cuando el verdugo golpeaba la espalda de la víctima, las colas se enredaban en su torso por causa de los huesos trenzados, de manera que para poder seguir golpeando, era necesario tirar con todas las fuerzas para asestar un golpe más. Este movimiento desgarraba y arrancaba pedazos de carne del prisionero. Jesús recibió por lo menos treinta y nueve latigazos.

Después de azotarlo en el patio, los soldados romanos lo llevaron dentro del pretorio otra vez, y reunieron alrededor de él a toda la compañía, y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían , diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Jesús fue clavado en una cruz que ya había sido el sitio de muerte de otros reos. Los clavos que le pusieron en las muñecas y en los pies fueron los mismos que sostuvieron a otras víctimas. Cristo fue desnudado y colgado entre el cielo y la tierra, y ahí derramó su vida y su sangre hasta morir. Cuando se comprobó que estaba muerto, un soldado romano le clavó una lanza, cuya punta era más grande que la mano extendida de un hombre, y perforó su costado destrozándolo por dentro. Elohim había cumplido su palabra. El cordero inmolado desde la fundación del mundo, había dado su vida para preservar a sus criaturas y a su creación. Elohim, Uno bajo pacto, nos amó hasta el final. Nos ama hasta el final siendo fiel a su nombre.

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