Todo hombre quiere y necesita pertenecer. Pertenecer a su Hacedor. Tener a quien imitar, admirar, seguir y amar. Y aunque no lo reconozca, aunque su enojo y rebelión contra Dios lo impulse lejos de su Creador y se entregue a otros dueños, ese deseo ardiente de ser propiedad de ese Alguien más fuerte, más valiente, más amoroso, más capaz, más poderoso, más sabio, verdaderamente fiel y honrado, es un anhelo que quema el alma y no queda satisfecho hasta que es cumplido en Dios.

Abraham siguió su corazón cuando un día el Señor lo visitó en una visión. "Después de estas cosas vino la palabra de Yahvéh diciendo: No temas Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Y respondió Abram: Adonai Yahvé, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliécer?

¿Adonai? Adonai es una palabra que únicamente se usa para el Dios Vivo y por ende a la Trinidad. Está en plural y es posesiva. En la respuesta de Abraham literalmente estaba diciendo: Mi Amos, mi Señores, mi Dueños Yahvéh...

Es importante hacer la aclaración de que la palabra Adonai tiene dos variantes:

Adoni: Se emplea únicamente para la segunda persona de la Trinidad, Jesucristo . Esto queda de manifiesto en el Salmo 110:1, mismo que Cristo cita ante los fariseos refiriéndose a sí mismo:

"Dijo el Señor a mi Señor (Adoni): Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies".

Adon: Se emplea cuando se refiere a un ser humano, y siempre está en singular.

Significado de la palabra Adonai:

Adonai es traducido en nuestra Biblia como Señor, sin embargo su significado es: Amo, dueño, propietario absoluto, alguien que ejerce dominio total sobre alguien o algo y que tiene un derecho indiscutible sobre esa vida u objeto, completo señorío.

YAHVEH, YAHWEH, YAVÉ, JEHOVÁ

Cuando Moisés se encuentra con el Dios de sus padres en Horeb, monte de Dios (Ex.3:1-2), jamás se imaginó que a partir de ese momento el Señor dejaría una marca indeleble tanto en este hombre de ochenta años, como en Su pueblo quien aprendió quién era y es YAHVÉH y qué significa para "los llamados de Su nombre" (Is.43:7) a través de todas las edades llevar ese Nombre inefable entretejido entre las fibras del alma, el espíritu, el corazón y la vida.

Moisés apacentaba a las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Horeb significa desolación, destrucción, tostar, abrasarse de calor y por ende sequía, muerte, decadencia, derroche, pérdida, decaimiento, basura, despojo, desperdicio, desgaste, desplomado, yermo, asolado, desechado, arruinado, inútil, malgastar, desgastar, devastar, perderse, consumirse, mermar. Ahí, en Horeb, monte del Dios del Pacto, Elohim estaba esperando a Moisés.

El viejo pastor encarnaba en sí mismo las penas y angustias de su pueblo dejado atrás en Egipto, ciertamente no era un esclavo que hacía ladrillos de paja para fabricar ciudades, pero estaba alejado de todo aquello que había amado y que eran sus raíces. Estaba en un desierto, exiliado por su propio pecado y osadía. Pero Elohim lo esperaba en el sitio que describía claramente el estado del corazón de Moisés y más tarde el de todos los israelitas, lo esperaba en el Monte de la Desolación, Monte de Dios, pues no hay mejor sitio para saber que Dios es el que tenemos, adoramos, honramos y seguimos que cuando estamos agobiados por la desolación.

Como siempre, el Dios del Pacto toma la iniciativa y se muestra en una llama de fuego al que sería el más manso de sus siervos. "Yo soy el Elohé de tu padre, Elohé de Abraham, Elohé de Isaac, y Elohé de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Elohím". Aquel hombre sabía quién era el Dios de su padre, por eso tuvo miedo de ver el rostro de Aquél que había hecho un pacto eterno con los hebreos. Pero su temor se hizo más grande cuando el Todopoderoso le dijo a ese oscuro pastor que era el elegido para sacar a los israelitas de su cautiverio. Tan contundente era el llamado, que Moisés esgrimió varias objeciones, las cuales una a una fueron desmanteladas.

Una de ellas fue: "He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Elohé de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?"

EL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE

Entonces dijo Manoa al ángel de Yahvéh: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel de Yahvéh respondió: ¿Por qué preguntas mi nombre, que es admirable?" Jueces 13:17-18.

¿Pero porque hace falta conocer el nombre de Dios? ¿Qué hay en un nombre?

Algunos Catecismos declaran que "El principal propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutarle para siempre." Pero como podemos hacer esto si no le conocemos.

El nombre de Dios es Admirable (lit. "El nombre de Dios es milagro, es maravilloso" Is.9:6). A través de los siglos, los hombres han clamado el nombre de Dios para buscar consuelo, refugio, paz, gozo, esperanza, dirección, perdón, restauración, nueva vida. Pero también han invocado ese nombre de forma ligera y vana, irrespetuosa y necia.

Por tanto, preguntémonos cuál es nuestro corazón ahora que vamos a adentrarnos en la revelación de Su Nombre. Sí, porque El Nombre tiene que ser revelado a nosotros.

¿Por qué quiero conocer Su Nombre?, ¿qué busco?, ¿soy consciente de la responsabilidad que conlleva conocer el Nombre de Dios?, ¿en verdad confío y creo en ese Nombre?, ¿moriría por él?, ¿vivo para él?, ¿deseo ser confrontado, quebrantado y transformado en el proceso de conocer el bendito Nombre de Dios?, ¿realmente me dejaría consolar por el dueño de ese Nombre?

¿O lo que busco es más conocimiento sin un corazón comprometido? ¿Más información, pero no intimidad con Él? ¿Algo nuevo y reconfortante, pero sin asombro ni temor reverente? ¿Atractivo, brillante y entretenido pero sin dar el honor debido a Su glorioso Nombre?

Manoa preguntó el Nombre del ángel de Dios (el ángel era una teofanía del Señor) y junto con su pregunta puso sus condiciones: "Dime quién eres y veré si me conviene honrarte después de que cumplas lo que dijiste".

Follow Us